La ciutat, neguitosa, de nit. Assistim a una ronda (discontínua) d'onze històries de personatges amb diferentes relacions: parelles, mare-filla, companys, germans, joves-vells, pare-fill, amants, pare-filla, mare-fill.., que no aconsegueixen acariciar-se (comunicar-se, estimar-se). Època actual, fi del mil.leni.

VENTURA PONS

1997
CARÍCIES
CARÍCIES

La ciutat, neguitosa, de nit. Assistim a una ronda (discontínua) d'onze històries de personatges amb diferentes relacions: parelles, mare-filla, companys, germans, joves-vells, pare-fill, amants, pare-filla, mare-fill.., que no aconsegueixen acariciar-se (comunicar-se, estimar-se). Època actual, fi del mil.leni.


Situacions nues on l'ésser humà fa aflorar les seves emocions més intenses i també els seus instints més baixos. Desamor, però també amor. Moltes possibles formes d'amor. Malgrat la proximitat, les persones poden ser del tot desconegudes. Parlen sense escoltar, escolten sense sentir i actuen sense mirar. Però també hi pot haver una espurna d'esperança, de comunicació, unes carícies.

 
CARÍCIES
VO/

MAKING OF (ENG. SUBT.)

 
CARÍCIES

LA MIRADA LIBRE

Extracte del llibre d’Anabel Campo Vidal

 

De hecho, la obra que había leído y que me apetecía adaptar al cine era “Morir (Un instante antes de morir)” de Sergi Belbel. Llevaba años escrita y seguía inédita en los escenarios: Belbel todavía no había conseguido su estreno. Y ésa era una espina que tenía clavada. Se la propuse, y me pidió tiempo para reflexionar su respuesta.

 

Cuando me enfrento al mundo de un autor nuevo para mí, acostumbro a leer todo lo que puedo de él. Y así, volví a leer Carícies. El recuerdo del montaje teatral no correspondía al impacto y emoción que destilaban los personajes en su lectura. Belbel me contó que estuvo a punto de dejar la profesión por el palo que le pegó la crítica en su estreno. Afortunadamente, no fue así: habríamos perdido a uno de los autores más destacados y representados del teatro contemporáneo europeo. La lectura de Carícies me sugirió nuevas posibilidades narrativas cinematográficas. Y me enganchó: me estimuló porque intuía un material atrevido temáticamente y riquísimo desde un punto de vista conceptual, que me permitía un juego narrativo fantástico. Atracción fatal: un nuevo encuentro con el minimalismo y una película narrativamente diferente. Belbel me iba mucho.

 

Sergi me llamó y me dijo que me concedía los derechos de “Morir”, yo me había enamorado de Carícies y le contesté que prefería hacerla primero, y más adelante, si acaso, “Morir”. Carícies describe una ronda moderna, discontinua en el tiempo, inspirada en la estructura de la famosa pieza del vienés Arthur Schnitzler. Con Belbel tuve una conversación muy corta que me confirmó las claves de adaptación que yo intuía. Le pregunté hacia dónde viajaba la chica de la estación y me aclaró la total urbanidad de la acción y a la vez su discontinuidad. Muchos de los encuentros podían avanzar o retroceder en el tiempo, no tenían forzosamente que ser correlativos, e incluso la última escena pasaba paralelamente a la del inicio. Fantástico: una historia sobre la ciudad y el tiempo. Pensé que debía potenciar la idea de que la ronda no fuera continua para dar la sensación del juego del tiempo, pero de manera muy cuidadosa para no confundir al espectador. Utilizaría la discontinuidad sólo una vez, la que corresponde al arranque/final de la historia. Para subrayarla me serví del reloj de la plaza Catalunya haciendo girar sus manecillas en sentido inverso. Un simple truco de laboratorio que, narrativamente, es de lo más identificativo que se puede proponer.

 

El resultado es muy atractivo: normalmente una pieza se compone de tres actos, presentación, nudo y desenlace. Y en Carícies el desenlace está implícito en la presentación. La discontinuidad, la manipulación del tiempo, me parecían diáfanas. Me fascinaba. Lo único que quedaba era: ¿cómo ligar todo eso? Y se me ocurrió una segunda opción. La cámara agitada, nerviosa, desasosegada, inquieta, llega a la ciudad en busca de personajes. Cuando los halla, interiormente no se encuentran a ellos mismos (porque a pesar de ser muy próximos están pasando un mal momento y son incapaces de expresar la mínima comunicación afectiva), la cámara sigue rastreando vertiginosamente la ciudad en busca de otros y otros, todos sin posibilidad de entrega. Al final, al encontrar la cámara a dos seres capaces de acariciarse, de darse amor (dos desconocidos que no tienen nada en común excepto que son vecinos de escalera: la madre del chapero y el joven de la paliza), el juego narrativo se invierte. La cámara se serena y sale despacio por el balcón a contemplar la calle de forma relajada y tranquila porque, por fin, ha encontrado lo que buscaba: caricias.

 

Es una película sobre personajes muy próximos que no se entienden y que son incapaces de darse afecto. La dificultad de comunicarse y de darse amor en las grandes ciudades occidentales en los años del cambio de milenio. Son personajes del asfalto ciudadano que nunca podrían vivir en el campo, donde la mentalidad y las relaciones son muy distintas. Hay todo tipo de parejas: hombre-mujer, hombre-hombre, madre-hija, madre-hijo, padre-hijo, padre-hija, hermano-hermana, mujer-mujer y todo tipo de relaciones: homosexuales, heterosexuales... Habla en negativo de aquello que es absolutamente positivo: el amor. Y la paradoja es que la caricia sólo son capaces de dársela dos extraños. En ese momento se cierra la película con una cantata maravillosa de Maria del Mar Bonet: Jo em donaria a qui em volgués (Yo me daría a quien me quisiera). Un poema de Palau i Fabre. Una maravilla que me iba muy bien para terminar la historia.

 

Otra vez, interpretaciones memorables. Un lujazo trabajar con ellos, desde los que debutaban –Naïm Thomas y Roger Coma– hasta los veteranos –la Sardà, Montserrat Salvador, Julieta Serrano, Agustín González, Jordi Dauder–, pasando por los middle-aged: Mercè Pons, Laura Conejero, David Selvas y Sergi López. Cada vez me siento más compenetrado con los actores, cada vez me gusta más ensayar y buscar con ellos los personajes, cada vez me pego más a la cámara durante el rodaje como si quisiera meterme en el interior de esos seres que creamos.

 

Ésta es la película que realmente me ha abierto las puertas del extranjero. Fue seleccionada para Panorama, la prestigiosa sección oficial no competitiva del Festival de Berlín. A partir de entonces mis cuatro siguientes películas han sido igualmente elegidas por el Panorama berlinés. Me cuentan que soy el único director al que han seleccionado cinco años consecutivos en los mucchos años de vida del Festival. Y a partir de la Berlinale se me abren las puertas de los grandes festivales: Montreal, Toronto, Los Ángeles, Seattle, Turín, Salónica, La Habana... Luego se estrena en Londres con un éxito brutal, por lo que deciden organizar una retrospectiva en el ICA (el Instituto de Arte Contemporáneo). A continuación siguen los estrenos en las salas de Francia, Canadá y Venezuela y la salida en vídeo en Estados Unidos.

 

Cuando en la vida te ha hecho mucha ilusión dedicarte a una cosa, como es mi caso, cuando de pequeño lo que querías era hacer una película y te das cuenta de que ya llevas muchas y de que tienes un reconocimiento, un prestigio en el circuito de los grandes festivales, los que de verdad cuentan, sientes una satisfacción que no tiene precio.

 

Ventura Pons

 

 

 
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DIRECCIÓ I PRODUCCIÓ

VENTURA PONS

 

GUIÓ

SERGI BELBEL I VENTURA PONS

 

basat en el text de

Sergi Belbel

 

CAP DE PRODUCCIÓ

XAVIER BASTÉ

 

MÚSICA

CARLES CASES

 

FOTOGRAFIA

JESUS ESCOSA

 

MUNTATGE

PERE ABADAL

 

ART DIRECTOR

GLORIA MARTÍ

 

SO

BORIS S. ZAPATA

 

Una producció de Els Films de la Rambla, S.A. amb la participació de Televisión Española, S.A. i Televisió de Catalunya, S.A.

 

 

 
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Berlín, Hamburg, Munich i Koln (Alemanya)

Turin i Florencia (Itàlia)

Seattle, Washington, Puerto Rico, Chicago, Miami, Dallas, Connecticut, Cleveland, AC/Los Angeles i LC/New York (USA)

Brusel·les (Bèlgica)

Montréal i Toronto (Canadà)

Bogotá i Medellín (Colòmbia)

Montpellier, Dijon, Bordeaux, Paris, Annecy, Foix i Toulouse (França)

Ljubljana (Eslovènia)

Tessalònica (Grècia)

La Habana (Cuba)

Luxembourg (Luxembourg)

Buenos Aires (Argentina)

Londres (UK)

Belgrad (Sèrbia)

Lisboa (Portugal)

Sao Paulo (Brasil)

Istambul (Turquia)

Tel-Aviv, Haifa i Jerusalem (Israel)

Varsòvia (Polònia)

Caracas (Veneçuela)

Santiago i Valdivia (Xile)

Montevideo (Uruguai)

Santo Domingo (Rep. Dominicana)

Dublín i Cork (Irlanda)

Osca, Valladolid i San Sebastián (Espanya)

Mèxic D.F. i Monterrey (Mèxic)

Bogotà (Colombia)

Halifax ( Canadà)

La Cinémathèque québécoise of Montreal (Canadà)

Festival de Quito (Equador)​

 

Premis:

Ventura Pons: Millor Director (Túria).

Mercè Pons: Millor Actriu (Ojo Crítico RNE)

 

 

 

 

 
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