Two young friends, urban out-of-a-job types, work out, along with a mate -a professional pusher- a way to get out of the misery they are living in: kidnap the rich guy of the town!

VENTURA PONS

1989
DAMMED MISERY!
DAMMED MISERY!

Two young friends, urban out-of-a-job types, work out, along with a mate -a professional pusher- a way to get out of the misery they are living in: kidnap the rich guy of the town!

 

But, unfortunate as they are and knowing little of human evil, they get themselves into a hell of a mess. They choose, by mistake, the wrong victim and fall into to the trap out of which they are going to be even more burned. As Brecht said, in this life / Man is never sharp enough / and by the time you realise it they’ve already screwed you.

 
DAMMED MISERY!
VO/
 
DAMMED MISERY!

LA MIRADA LIBRE

Extracte del llibre d’Anabel Campo Vidal

 

Siempre me han gustado los géneros, y no me importa pasar de un drama a una comedia o de la ficción a un documental mientras me fascine lo que explico. Lo importante es la pasión en tu narración y tu mirada en ella. Esto viene a cuento de lo que me pasó después de haber rodado La rossa del bar. Somos un país pequeño y tenemos que hacer películas controlables, basadas más en las historias, en los personajes, en la inteligencia que en los medios. Ahí creo que está la clave.

 

La noche de Navidad, en casa de Oriol Bohigas, su yerno, Oriol Castanys me habló de una novela valenciana bastante lumpen que me podía encajar. Leí Puta misèria! y me gustó; Castanys tenía razón. Los andares de tres parias de la huerta en el extrarradio de València no se diferenciaban tanto de los del lumpen ramblero que conocía. Aún tenía, muy equivocadamente, una cierta idea “purista” respecto a que el verdadero cine debe partir de un guión original, no de una adaptación. Pero, como la historia me gustaba, tiré adelante el proyecto. Me sentí, salvando las distancias, como cuando a Orson Welles le preguntaron si tenía a mano algún libro por hacer y dijo el título del primero que vio: era un ejemplar de bolsillo titulado La dama de Shangai. Bromeo: lo que quiero decir es que esta película, Puta misèria!, me sirvió para romper un tabú que no sé quién me había metido en la cabeza acerca de las adaptaciones. ¡Pero si gran parte de la historia del cine se basa en su relación con todo tipo de literatura de donde sacar historias, buenas historias como en el libro que me llegaba a las manos!

 

Me impliqué y me sumergí en ese mundo de perdedores que intentan secuestrar al rico del pueblo, haciéndose pasar por etarras, y resulta que el rico es un pajarraco más hijo de puta que todos ellos y que está preparando la fuga después de un desfalco... Terminé la película con una cita brechtiana sobre el pez gordo comiéndose al chico... Me lo pasé muy bien. Fue la primera vez que hice un guión solo, partiendo de una novela, contando con la colaboración de uno de los autores, Joan Dolç, que me ayudó con unos diálogos adicionales. Escribí el guión deprisa, en diez noches, y eso que en aquella época no había ordenadores. Siempre he sido muy compulsivo, y cuando tengo una idea en la cabeza no me levanto de mi mesa de trabajo hasta que termino. Para mí, la vida es el cine y el cine es la vida. Es evidente que yo estaba en un momento en el que empezaba a descubrir mis posibilidades de estructurador dramático, una definición que me gusta más que la de guionista, y apuraba al máximo mi labor.

 

Curiosamente, y ésta es una reflexión que he hecho con los años y las películas que siguieron, hay una evidencia en mi trabajo como adaptador de textos literarios, sean novelas, libros de relatos, obras de teatro, que me ha conducido, no sólo en la península sino en muchos festivales en el extranjero, a ser considerado, mencionado o reconocido como un buen guionista, cuando en realidad se trata simplemente de olfato. Olfato por el placer de encontrar buenas historias, olfato por la estructura narrativa cinematográfica. Y si lo hago yo mismo es porque me resulta más fácil y rápido escribir yo que contarle a otro para que lo haga según veo la adaptación. Yo me siento director, aunque muchas veces me reconozcan más los guiones.

 

En Puta misèria! me fui enamorando de los personajes –siempre me pasa lo mismo, no sé si los demás directores también establecen esta relación afectiva con sus criaturas de ficción– y me encontré repitiendo una temática conocida: la del perdedor intentando realizarse, pero trasladada a la periferia de la ciudad. Hay muchas cosas que me gustaron de la realización de esa película. Por un lado, una trampa maravillosa: la acción pasaba en la huerta valenciana pero estaba rodada toda en la de Barcelona, excepto una única mañana en Tavernes Blanques, en unos magníficos campos de naranjos y en la maravillosa estación de Valencia. Aquí, convertimos una masía de Sant Joan Despí en una alquería que parecía valenciana. Las acequias de El Prat no son tan distintas de las de Burjasot, y el paisaje y la luz tampoco varían tanto. Tuve la suerte de descubrir dos actores que daban una talla lumpen divertida y auténtica: Paco Morell y Àngel Burgos, y con la contundente creación de la vengativa y resentida Coloma que compuso Amparo Moreno. Amparo es una actriz impresionante, como la copa de un pino, tremendamente intuitiva, cuando encuentra el papel que le va ni ella misma sabe lo buena que puede llegar a ser. Si está en manos de un director que conozca sus registros, se pueden conseguir filigranas con ella. De los trabajos que hemos compartido, el de Coloma fue el primer papel en el que me entusiasmó; luego vendría la maravillosa Macarena –la gitana de Mari Pili– y la enfermera de Morir, aunque a ella le sepa a poco... En Puta misèria! Amparo tuvo muy buenas críticas y algo que me enorgulleció muchísimo: el premio como mejor actriz de la Generalitat. Los directores nos sentimos orgullosos cuando premian a nuestros actores. Personalmente, siempre siento que algo también me corresponde. Fuimos a muchos festivales y la película en general gustó, pero no tuvo demasiado público, quizás por la época en que se estrenó. Nunca se sabe. El cine de perdedores no gusta a la gente. Los humanos, lamentablemente, preferimos héroes, no antihéroes. Ésa es nuestra educación.

 

En aquel momento intuí que necesitaba hacer un éxito comercial. No es que sintiera añoranza de ver las colas de espectadores de los tiempos de El vicari d’Olot. Simplemente, que en nuestra profesión hay una cosa que cuenta mucho: la credibilidad industrial. Esa credibilidad no te la da la crítica, aunque sea buenísima, ni que la película tenga mucha audiencia cuando se pasa por las televisiones... esa credibilidad te la da la gente que va al cine. Por más que todos sepamos cuál es la franja de espectadores que acude mayoritariamente a los cines, todos seguimos pensando y valorando el trabajo en función de ellos. Son reglas del oficio que no acabo de entender, quizás porque me muevo por otras motivaciones. Pero tenía que pensar en la próxima película y tenía que intentar conseguir un éxito.

 

Ventura Pons

 

 

 
DAMMED MISERY!

 

DIRECTOR and PRODUCER

VENTURA PONS

 

SCREENPLAY

VENTURA PONS

 

Based on the book by

Rafael Arnal and Trinitat Satorre

 

DIRECTOR OF PORDUCTION

JOSEP GUERRERO

 

MUSIC

XAVIER CAPELLAS

 

PHOTOGRAPHY

MACARI GOLFERICHS

 

EDITOR

AMAT CARRERAS

 

ART DIRECTOR

JOSEP MARIA ESPADA

 

A production of Els Films de la Rambla, S.A., A. Llorens Olivé, P.C. S.A. and Mare Nostrum Productions, S.A.

 
DAMMED MISERY!
 
DAMMED MISERY!

Rio de Janeiro (Brazil)

Puerto Rico (USA)

Newcastle (UK)

Lyon (France)

Florence (Italy)

The Cairo (Egypt)

Hamburg (Germany)

Bogotá & Medellín (Colombia)

Murcia, Gijón & Peñíscola (Spain)

 

Awards:

Catalonian Awards: Mercè Lleixà (Best Actress) and Amparo Moreno (Best Supporting Actress)

 
DAMMED MISERY!

At ground level "Damned Misery" begins, literally, at ground level, stroling over an irregular asphalt in a simple but very significant form of ethical stance. Thus, Ventura Pons, once again, takes part in describing the art of poetry of the social outcasts, leading it, in the case of this film, to an interesting radicalism.

 

"Damned Misery" disregards those fascinating blonds at the bar or rock'n'rollers that philosophize on their spare time, to centre on a quartet of well-disposed people implicated in a kidnapping story, driven by love, money, revenge or a vague desire to get away from that misery referred to in the title, that seems like a scab stuck to the skin of the main characters.

 

Three men and a women are the victims and executioners of a determinant and fatal story, prevailed by an ironical view of human nature, in which humour is the caustic way of accepting the injustice of social roles. Outlooks and ways of life that Ventura Pons sets in Valencia, following the original novel, in search of a sentimental scenery instead of a recognizable and phisical period. As for the plot, "Damned Misery" is a claustrophobic film in which, from the very beginning, we suspect that the lust of the characters will prevail over the dramatic evolution of this homely-looking kidnapping. It is a narrative relinquishment in which, all too often, Catalonian imagination -and not only in films- seems to take joyful part.

 

This vindication of spontaneity with regard to diachronics pays the token price of some wasted gags for the exclusive pleasure of masochistic progressionists, a fact that, although in the director's previous films ended up being the hallmark of a stile, here becomes the side element that does not disturb the objectives of the film.

 

After all, and fortunately, Ventura Pons has not made a transitional period film, but a very risky, sordid and polyvalent work, in which he recovers causticity without falling into contrivance in which social outcasting is not represented as a result of the sophistication of what is normally considered miserable.

Jordi Balló

Diari de Barcelona

An entertaining and biting tragicomedyVentura Pons confesses that he loves actors and actresses, and this love is the first virtue given off by his latest film. Others, less evident but not at all underrated, could be the sarcastic treatment of the script, although, perhaps because he has a high regard for the actors he also has a high regard for the characters, and at certain moments always grants them a touch of humanity which draws them nearer to us despite the negative nature they had before. (Oddly enough, it has much less sympathy for the group of unrecycled progresionists lead by Enric Majó's character.) As well as an agile and colourful dialogue full of very effective popular colloquialisms; reminiscent Mediterranean music by the young Xavier Capellas that in many passages, it reminds us of the Italian comedies of the previous decades; a photography that does not abuse of the look of misery it could have fallen into...

 

Technically speaking "Damned Misery" is a successful film that does not go beyond its limits. The idea that upholds it is credible and despairing: the powerful always rule the roost. The film has two clearly defined parts: the first leads to the kidnapping and subsequent discovery made by Amparo Moreno, and the second begins with her confession, explaining what her relationship with the kidnapped man had been. The first part is the most entertaining and, apparently, has a more harmonious vein than the second, in which the pace decreases. But, despite scenes that are a bit repetitive -such as at the police station, but with a priceless Monleon as a civil guard- it is precisely in this second part that we find the three best scenes of the entire film: that in which Amparo Moreno confronts, alone and for the first time, Antonio Ferrandis and ends up feeding him; where Antonio Ferrandis "buys" Enric Majó's silence and Amparo Moreno is unable to slacken when faced with reality; and the closing scene of the film, in which the two main characters recive God's fury in the form of a cleaning flash of lightning.

 

We have begun by speaking of the actors and it is only fair to point out the presence of Paco Morell and Angle Burgos, two tattered comedias with moments of real inspiration. It is probable that Amparo Moreno has acted out the role of her career, at least in cinema -she is frankly touching-, while Ferrandis deploys his usual "savoir faire".

 

An entertaining and biting tragicomedy.

Joan Lorente

Avui

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